viernes 6 de noviembre de 2009

Imadeddin Zengi


Imadeddin Zengi (1085-14 de Septiembre de 1146), fue uno de los protagonistas de las Cruzadas de la Guerra Santa.

De origen turco, era hijo de, Al-Hajib de Aq Sunqur, gobernador de Aleppo, que fue decapitado por traición en 1094. Zengi fue criado por Karbuga, el gobernador de Mosul, que lo comvirtió en el Aabegs (gobernador) de Mosul en 1127, y de Alepo en 1128, uniendo así las dos ciudades bajo su dominio personal, y siendo formalmente investido como gobernante de la ManmudI I, sultán de Seyúcidas.

En 1130 se alió con Taj al-Mulk Buri de Damasco contra los cruzados, pero esto fue sólo una artimaña para extender su poder.

Este personaje, cuyos apologistas retrataron como un adalid del yhidad, tuvo una importancia capital en el despertar del sentimiento unitario y religioso de Oriente tras las derrotas sufridas por el islam en el transcurso de la primera cruzada.

Zengi controlaba un poderoso ejército compuesto por turcomanos, kurdos y esclavos de las estepas euroasiáticas.

En 1144 asedió Edesa, que cayó en sus manos el día 24 de Diciembre. Este hecho fue el detonante de occidente para el llamamiento a la segunda cruzada.
La conquista de Edesa, en la que perecieron todoslos soldados cristianos atrincherados en la ciudadela, hizo que el califa de Bagdad le concediese los títulos de “gala del Islam, ayudante del comandante de los fieles y rey que gozó con la ayuda de Dios”.

No obstante, como caudillo militar su reputación era la de un hombre sanguinario y duro, con una lamentable tendencia a la crueldad, asegurándose que incluso mandaba crucificar a sus propios soldados si rompían las filas durante la marcha o si pisaban los sembrados. También se contaba de él, que pese a ser gobernador de Mosul y Alepo, su extrema humildad le llevaba a dormir en las simples tiendas de la leva, como uno más entre ellos, aunque esto parece más bien un intento de los apologistas de lavar la imagen de un hombre que supo conjugar el sentimiento religioso de la necesidad de unificación del Islam, con sus propias ambiciones políticas.

La noche del 14 de Septiembre de 1146, Zengi, según cuentan en estado de embriaguez, murió a manos de uno de sus esclavos favorito, un franco, quien lo asesinó mientras dormía.

Bibliografía: "Las Cruzadas, dos visiones para una Guerra Santa" - (La Historia de Cerca)

lunes 26 de octubre de 2009

La Ambición Inusitada Del Duque De Lerma

Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, nació en Tordecillas (Valladolid), en el año 1533. Sus padres fueron Francisco Sandoval marqués de Denia, y doña Isabel de Borja, hija de Francisco de Borja (San Francisco de Borja), todos ellos pertenecientes a la gran nobleza española con una gran tradición desde 1412.

Muy protegido desde pequeño por su padre, y por su tío el Arzobispo de Sevilla, don Cristóbal de Rojas Sandoval se educó en la corte madrileña de Felipe II y logró introducirle en el puesto de menino del príncipe Carlos, hijo de Felipe II y de su primera mujer María Manuela de Portugal.

Cuando muere su padre en 1575, Francisco queda al cargo del linaje su familia con una herencia llena de deudas que le dejó su padre, Pero el ascenso en su carrera comienza muy pronto con un primer cargo de gentilhombre de cámara del rey. Más tarde, en 1592, pasa a ser gentilhombre de la casa del príncipe Felipe (futuro Felipe III) siendo en ese momento cuando comienza la gran amistad entre los dos personajes.

Algunas personas de la corte del rey Felipe II supieron ver desde el principio la gran influencia que el futuro duque de Lerma tenía sobre el príncipe y recomendaron al rey que lo alejase por algún tiempo. Así fue cómo el rey le nombró virrey de Valencia, puesto que ocupó a lo largo de dos años. A su regreso a Madrid el propio príncipe Felipe pidió su nombramiento para caballerizo mayor.

("Duque de Lerma"/1603-Oleo de Rubens-Museo del Prado)

Cuando el príncipe Felipe subió al trono como Felipe III, quiso tener como amigo consejero y hombre de toda su confianza a Francisco de Sandoval, nombrándolo como principal consejero del rey, aún por encima de todos los demás miembros de la corte real. A partir de ese momento, Francisco de Sandoval y Rojas fue el verdadero "rey" de España. Se rodeó de un equipo de gente de su confianza y distribuyó los puestos más importantes de la corte entre miembros de su familia y amigos. Uno de estos personajes fue Rodrigo de Calderón, de quien se decía que era "el valido del valido".

En 1599, Felipe III le otorga el título de duque de Lerma, y entra así en la categoría de Grande de España.

Gran aficionado a las cartas, al juego, y a la caza (aficciones que llegó a contagiar al mismo rey), y de personalidad cambiante fue un personaje muy poderoso en su época haciéndose inmensamente rico a costa de saber manejar el tráfico de influencias, la corrupción y la venta de cargos públicos. Por otra parte fue un verdadero mecenas en la ciudad de Lerma en Burgos, donde empleó gran parte de su fortuna en engrandecerla y embellecerla contratando a los más sobresalientes arquitectos y utilizando los mejores materiales.

Por su cargo como ministro del rey vivía siempre donde se hallaba la corte; al principio de su mandato este lugar era Madrid, pero en 1601 consiguió que el rey accediera a trasladar la corte a Valladolid, que por entonces era una ciudad bastante importante con cerca de 80.000 vecinos y 15.000 casas (el promedio por aquella época era de 10.000 a 15.000 habitantes). El duque efectuó una magistral operación inmobiliaria seis meses antes del traslado, comprando propiedades e invirtiendo en su propio beneficio. Algunas de estas propiedades, como la llamada Huerta de la Rivera, se la vendió años después al rey, pocos meses antes del regreso de la corte a Madrid. Compró también un palacio a don Francisco de Cobos, edificio que vendió al año siguiente también al rey y que fue convertido en palacio real.

El poder del duque de Lerma fue inmenso; llegó a manejar el sello real. Llegó controlar el reino y a tomar él sólo todas las decisiones políticas entre 1599 y 1618. Los incidentes más importantes de su mandato fueron en 1609 con la firma de la tregua con los Países Bajos y la expulsión de los moriscos, terrible decreto firmado por Felipe III, totalmente influenciado por el Duque de Lerma.

En estos años la crisis económica de la Corona era harto conocida y fue uno de los impulsores de la depreciación de la moneda vigente. Pero ni aun con estos trucos financieros bastaron para despejar el negro horizonte económico. Hay que recordar que llagaban a España barcos de las Américas repletos de oro.

(Estatua orante del Duque de Lerma - Pompeo Leoni y taller, 1608)

La reina Margarita, esposa de Felipe III no era partidaria de los abusos e influencia del duque de Lerma y a su alrededor tenía muchos consejeros descontentos también. Hubo una investigación de las finanzas que fue descubriendo el entramado de corrupción e irregularidades. Empezaron a caer culpables e implicados, entre otros el valido del duque, don Rodrigo Calderón, que fue ejecutado en la Plaza Mayor de Madrid. Se desencadena una presión en contra del régimen y ante los acontecimient.

(Dibujo del siglo XVII de Felipe Calderón antes de ser ejecutado en 1621 en la plaza de Madrid) - Imagen tomada de Oronoz

Barruntando su fin, el de Lerma había conseguido que el papa Paulo V le nombrara cardenal (1618), y hasta inició un cambio de conducta con la exigencia de responsabilidades a algunos altos funcionarios de Hacienda. Pero su suerte estaba decidida y el propio rey le despidió con la fórmula benévola de un permiso para retirarse a Valladolid o a Lerma (1618).

Cuando le fue concedido el cardenalato corrió por Madrid una coplilla que decía: “Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España, se viste de colorado”.

Tras la muerte de Felipe III, el nuevo ministro, el Conde-Duque de Olivares, abrió un proceso contra los responsables de la anterior administración. Lerma salvó la vida por su condición de prelado, pero fue desterrado a Tordesillas y obligado a devolver buena parte de sus riquezas.

Su disgusto fue tan hondo que falleció a los pocos días en esta misma ciudad, en 1625.

Fuentes consultadas:

Fuentes consultadas:
Biografías y Vida
Las Biografías

martes 18 de agosto de 2009

Manuel De Godoy

("Manuel de Godoy" - Francisco de Goya)
Lleno de ambición y vanidad, favorito de Carlos IV, supuesto amante de la reina María Luisa y ensañado por la historia debido a tu rápido encumbramiento Manuel Godoy provocó con su mal Gobierno la invasión de las tropas de Napoleón en 1808.
Sin embargo él siempre negó los rumores sobre los amoríos y se mostró constantemente fiel a sus Reyes.

("Manuel Godoy"- Oleo de Antonio Carnicero-Museo Romántico-Madrid)

Manuel de Godoy y Alvarez de Faria nace el 12 de mayo de 1767 en Badajoz, hijo del matrimonio compuesto por el coronel del ejército José de Godoy, y Alejandra Antonia Alvarez de Faria.
Pertenecientes a antiguas familias de Badajoz y Portugal, contaban con antepasados que habían pertenecido a las Ordenes Militares de Santiago y Calatrava, a las que igualmente llegaría a pertenecer Godoy.

Debido a que sus familias también pertenecían a la nobleza rural, la aristocracia siempre le consideró un advenedizo, adjudicándole el despectivo nombre de “Choricero”, dado su origen extremeño.
Su padre, deseoso de que su hijo siguiese con éxito la carrera militar, se preocupó de darle una esmerada educación. Aprendió equitación y esgrima, y adquirió conocimientos de ciencias y humanidades, matemáticas, filosofía, inglés e italiano.

En 1784 se desplaza a Madrid e ingresa en la Guardia de Corp donde ya servía su hermano Luis al servicio de Carlos III, haciendo gran amistad don los Príncipes de Asturias, a quienes fue presentado en 1788, propiciada por su agradable trato y sus dotes de seductor que utilizó con la Princesa María Luisa. Esta amistad le fue enormemente provechosa cuando Carlos IV sube al trono el 14 de Diciembre de 1788 y el 30 del mismo mes asciende a Godoy a Cadete supernumerario con servicio en palacio.
Posteriormente el monarca lo colmó sucesivamente de títulos y cargos como el de Caballero de la Orden de Santiago, Mariscal de Campo, Teniente General, Duque de Alcudia, Grande de España y Consejero de Estado. En 1792 le otorgó el Toisón de Oro y le nombró Primer Ministro, afianzando su ascendencia sobre todas las decisiones de la Corte.

Godoy se ganó la enemistad de muchos sectores de la sociedad española que asistía a su asombrada al rápido encumbramiento de su trayectoria política desde el mismo momento en que llegó a la corte.
Su nombramiento como Príncipe de la Paz, a raíz de la firma de la Paz de Basilea, dio mucho que hablar y puso de manifiesto su ilimitada ambición, suscitando las envidias y acrecentando a sus enemigos, sobre todo cuando en 1807 recibe el título de Almirante, que del daba derecho al tratamiento de Alteza Serenísima, equiparable a la familia real. Nadie sin sangre real había llevado este título en Castilla.

Presunto amante de la reina María Luisa, su encumbramiento obedeció a la confianza de la pareja real, en su lealtad y en su supuesto genio para la política.
Se granjeó la antipatía de la iglesia a causa de la legislación que promovió sobre los bienes de las instituciones religiosas, entregándolos al Estado y convirtiéndolos en papel de la deuda.
También lo odiaba la nobleza, dado que no tenía miramiento alguno a la hora de quitar de en medio a todo aquél que era contrario a su política, y la burguesía se enfrentó a él por su mala administración con los gastos de las guerras y los dispendios de las Cortes, la mayoría de las cuales quedaron arruinadas por el descrédito en que cayeron los vales reales.

Cuando en 1789 estalla la revolución francesa, el primer ministro de Carlos III, intenta impedir la propagación de la revolución enviando notas amenazadoras a la Asamblea Francesa, acusada igualmente de la detención en 1791 de Luis XVI.
Intentando salvar a sus reyes, Godoy emprende una política neutral con respecto a lo acontecido en Francia.
("La Reina María Luisa" - Francisco de Goya)
Ya en esta época, se hablaba de los amores entre Godoy y La Reina y de ellos se hacen eco todos los rincones del país. Incluso se atribuía a Godoy la paternidad de los infantes Francisco Paula e Isabel, futura reina de Nápoles.
Estos rumores incluían también a que fueron la inteligencia y la gallardía de Godoy las virtudes que hicieron que la soberana se fijase en él, infundiéndole también a su esposo el talento político y los valores que en el intuía.
Todo esto hizo que Godoy ascendiera rápidamente en su ambiciosa carrera.

Tras la ejecución de Luis XVI de Francia, Godoy acepta la responsabilidad de una coalición con Inglaterra para atacar a los Revolucionarios francesa.
El curso desfavorable del conflicto, que en un momento permitió la penetración francesa hasta Miranda de Ebro, puso de manifiesto la necesidad de firmar la Paz de Basilea en 1795, que incluía el reconocimiento de la República Francesa y el título de Príncipe de la Paz para Godoy.

Aliada más adelante con Francia por el Tratado de San Idelfonso en 1796, España sufre un duro golpe cuando el Directorio entabla conversaciones de paz con Inglaterra, sin aviso ni consulta. Godoy tiene que apartarse temporalmente del poder, concentrándose más en la política interior. Lo más notable de este periodo es la constitución de un gobierno con figuras como Jovellanos, al que más adelante ordenaría detener y desterrar, Calarrús y Meléndez Valdés.

En 1801 Godoy recupera su influencia y, en una de sus piruetas diplomáticas, declara la guerra a Portugal por su oposición al bloqueo contra Inglaterra impuesto por Napoleón.

("El rey Carlos IV"-Francisco de Goya)
Nombrado Generalísimo de los Ejércitos, Godoy dirigió la Breve Guerra de Las Naranjas, que obligó a Portugal a ceder la plaza de Olivenza y cerrar sus puertos a los ingleses.Su irreligiosidad y la liviandad de su vida privada y sus riquezas escandalizaban al pueblo, llegando a crearse gran impopularidad cuando suprimió la fiesta de los toros, subió los precios por encima de los salarios empeorando la situación de los desheredados y haciendo aún más escandalosa la riqueza de la que el solía hacer gala.

La alianza con los franceses se transformó en una catástrofe nacional tras la Batalla de Trafalgar el 21 de Septiembre de 1805: a partir de ese momento todos los opositores de Carlos IV se agruparon alrededor de su hijo Fernando.

Para entonces, Napoleón había cruzado los Pirineos, autorizado por el Monarca y su valido, después de que el Emperador hubiera asegurado a Godoy un principado en Portugal y, secretamente, la abdicación forzosa de Carlos IV en el infante Fernando.
Las tropas franco-españolas invadieron Portugal y el ejército del Emperador se acuarteló en las principales ciudades de España sin hallar resistencia.
Godoy advirtió tarde las verdaderas intenciones de Napoleón y aconsejó a la familia real partir desde Aranjuez hasta Cádiz, despejando el camino a América si las circunstancias lo aconsejaban, mientras que el futuro Fernando VII aprovechaba la ocasión para lanzar al pueblo contra Godoy.

El famoso motín de Aranjuez casi le cuesta la vida. Escondido en una alfombra, solo la intervención de Murat, lugarteniente de Napoleón, logró evitar su linchamiento.

Al finalizar la Guerra de la Independencia, Godoy, con 41 años, acompañó a Carlos IV y a María Luisa en su destierro romano. Gracias a una modesta pensión concedida por Luis Felipe de Orleans, pudo sobrevivir más tarde en París, y escribir sus Memorias, donde desmintió que fuera amante de la Reina.

Falleció el 4 de Octubre de 1851. Su muerte pasó sin pena ni gloria, tanto en Francia como en España.

Recientemente se le ha rehabilitado, destacando su labor cultural y de mecenazgo: no en vano se le atribuye el encargo de las “misteriosas majas de Goya”, añadiendo una incógnita más a un hombre lleno de ambición y vanidad, pero leal a los reyes que lo encumbraron.

Bibliografía:
* "Memorias (Manuel Godoy)" - Emilio Parra
* "El valido denostado" - Rafael Narbona

domingo 31 de mayo de 2009

Hayreddin Barbarroja

(Hayreddin Barbarroja. Cuadro de la Escuela Florentina.1550)

Khidr Barbarroja fue el cuarto hijo de Jacob o Yakub y de Catalina, viuda cristiana que casó con Yakub en segundas nupcias. Nació Khidr en Midilli, (actual Lesbos), y los historiadores no se terminan de poner de acuerdo sobre el año de su nacimiento, situándolo entre 1475 y 1478.

Aunque como ya se ha dicho, su nombre era Khidr posteriormente fue conocido como Hayreddin Barbarroja, derivado del nombre musulmán Jhair ad Din, que significa “Bondad de la religión”, y que le fue dado honoríficamente por Suleyman I.


Se sabe que Yakub, se dedicó a la alfarería, haciéndose con un bote para poder comercializar los productos de su negocio con la ayuda de sus cuatro hijos. El mayor, Oruç, le ayudaba en la navegación y Khidr en la alfarería, pero poco después pasaron a involucrarse en el negocio internacional.

Comenzaron como marinos y terminaron como corsarios en el mediterráneo luchando, contra los Caballeros de la Orden de San Juan, que representaban un peligro para el comercio marítimo otomano, siendo uno de sus más encarnizados enemigos.

Al regreso de una expedición a Trípoli con fines comerciales, fueron atacados por los Caballeros de la Orden de San Juan, capturada la nave y muerto Elías. Oruç fue hecho prisionero y confinado al castillo de Bodrum, dónde permaneció tres años, hasta que fue rescatado por Hayreddin.

A partir de este hecho se convirtió en la mano derecha de Oruç, comenzando, junto a su otro hermano Isaac, una frenética carrera entregada de lleno a la piratería, y apoyando al primero en su empresa de contraatacar a los españoles y emprender una campaña de saqueo contra la costa de Andalucía y las islas Baleares, y unirse a él a la muerte de Fernando el Católico a una conjura antiespañola, pues Oruç fue siempre deseoso de poseer un imperio propio.

En 1512, durante la empresa de tomar la plaza de Bugía, en la ciudad de Cabilia, su hermano Isaac es herido de muerte, y en 1518, Oruç sufre la misma suerte cuando Carlos V ordena a sus hombres que ataquen al pirata en Tremecén.

Muerto el hermano mayor, Hayreddin Barbarroja queda al frente de un reino que se desmorona por reciente, continuando con la política de su hermano de transportar musulmanes mudéjares desde España al Norte de Africa.

En diciembre de 1518 al mando de un ejército turco enviado por el sultán otomano, Barbarroja reconquistó Tremecén.


(Barbarossa)


A diferencia de Oruç, él no era un personaje atraído por la política, sino un auténtico corsario, un navegante únicamente preocupado por las acciones de pillaje. El nuevo “guerrero de la fe” es un hombre de excesos, borrachazo y proclive a los escarceos amorosos, tanto con hombres como con mujeres. Todos le temen. De hecho, los cronistas otomanos cuentan que las madres mencionaban su nombre para que los niños dejaran de llorar.


Hayreddin se comporta de forma irracional cuando acusa al rey del Cuco de la muerte de su hermano.

Ahora ya no tiene uno, sino dos potentes enemigos: los cristianos y los magrebíes, y es justo cuando más necesita el apoyo externo para conservar los territorios heredados ante la desconfianza de sus propios súbditos.


La solución pasa por someterse al arbitrio de la Sublime puerta, el gobierno turco. El corsario se reconoce vasallo del imperio otomano y cede todos los territorios conquistados a cambio de colaboración en la lucha contra los cristianos.


El Sultan Selim I acepta la propuesta de buen grado, y además de fortuna y un título de gobernador, concede a Barbarroja una guarnición de 2.000 jenízaros, un cuerpo militar caracterizado por su disciplina y brutalidad. Para los líderes magrebíes, la alianza entre el corsario y la máxima autoridad islámica supone un peligro para el mantenimiento de su independencia.


Derrota en 1519 una flota hispano-italiana que intentaba recuperar Argel. Ataca Provenza, las Islas de Hyères en el sur de Francia, y Tolón.

En 1521 ataca las Islas Baleares y captura varias naves españolas que regresaban a Cádiz desde el Nuevo Mundo.

A través de un enviado suyo, participa en 1522 en la conquista de Rodas, organizada por el imperio Otomano, resultando de ello la expulsión de los Caballeros de la Orden de San Juan el 1 de Enero de 1523.


(Rodas. Imagen de Muhteşem Denizcilik Tarihimiz - Estambul - Turkía)


Durante la década de 1520, Hayreddin se entrega a una frenética actividad de corso junto con los jenízaros. Primero recorre las costas del sur de Italia y de Sicilia. Con las riquezas conseguidas, expande su influencia hacia las ciudades marítimas occidentales y emprende una campaña militar por los territorios del interior buscando alianzas.

El rey de Cuco muere, y entonces los beréberes deciden ponerse de su parte. Barbarroja regresa a su gobierno de Argel, pero convierte la ciudad en un caldo de cultivo para los enfrentamientos arduos en el Mediterráneo entre los cristianos y los turcos.

Le queda una asignatura pendiente: El Peñón de Argel.


(Argel. Imagen de Muhteşem Denizcilik Tarihimiz - Estambul - Turkía)

Hayreddin había derrotado a numerosos ejércitos hasta constituirse en señor de prácticamente de toda la Berbería.


Resulta paradójico que a aquellas alturas, todavía se le resistiera el Peñón, una isleta justo enfrente de la capital, Argel, en la que se había erigido un castillete custodiado por apenas doscientos españoles. No hay duda de que, hasta esa fecha, la fortaleza, bajo la dirección del capitán madrileño Martín de Vargas, ha cumplido su función: impedir fondear a las galeotas corsarias cerca de los muros de la ciudad.

El menor de los Barbarroja escoge una fecha idónea para el asedio. Calor V está muy ocupado preparando su viaje a Italia para ser coronado emperador, para el que recluta todas las naves disponibles. En 1529, los argelinos comienzan el bombardeo del Peñón, que durará varios días. Martín de Vargas pide auxilio a la metrópolis, pero no recibe respuesta. No es momento para atender asuntos menores.

La conquista de la fortaleza permite a los corsarios la construcción de un gran puerto para la ciudad mediante la unión de la tierra con la isleta.


(Puerto de Argel. Imagen de Muhteşem Denizcilik Tarihimiz - Estambul - Turkía)

Ahora las galeotas corsarias pueden navegar con seguridad cerca de las atarazanas sin la vigilancia de los cañones españoles. Las opciones de corso proliferan, para desesperación de Carlos V.


(Galeras con remeros - imagen de Los convidados )


A partir de entonces, hasta 1530, realizó numerosísimas incursiones en territorios europeos en el Mediterráneo, asaltando Andalucía, Marsella, Crotone, Mesina y Toscana.






(Batalla de Mesina Muhteşem Denizcilik Tarihimiz - Estambul - Turkía)

El éxito de las conquistas de Barbarroja lo convierten en un personaje atractivo para los enemigos de los españoles. El sultán de la Sublime Puerta, ya entonces Solimán el Magnífico, lo llama a Estambul y lo nombra almirante de su flota. El hijo de Selim I está ansioso por mantener sus plazas en el Mediterráneo y por adentrarse en Europa Central.


(La Corte de Solimán El Magnífico Muhteşem Denizcilik Tarihimiz - Estambul - Turkía)


Mientras, el rey de Francia, Francisco I, intenta que Barbarroja cambie de bando, pero el corsario debe fidelidad al Solimán. No obstante, el sultán y el cristianísimo monarca tienen un enemigo común, Carlos V, así que sellan una alianza: Hayreddin convence a solimán de la toma de Túnez, pero antes debe marchar contra Génova, república en disputa con el rey de Francia, en la que la primera misión sería fruto del pacto de colaboración. Los resultados de su paso por Italia fueron devastadores. El imperio otomano había llevado la guerra hasta las mismísimas aguas del contrario, pero la osadía le aseguró el dominio del Mediterráneo hasta la derrota contra los cristianos en la batalla de Lepanto, tres decenios después.


Barbarroja seguía con la vista fijada en Túnez, el punto más importante de la costa de Berbería y uno de los mejores para la práctica del corso.


(Tunus (Túnez) Muhteşem Denizcilik Tarihimiz - Estambul - Turkía)

En 1535 la ciudad se rinde en tan sólo dos días, pero el corsario sabe que la respuesta de Carlos V será inmediata, así que se apresura a preparar la defensa. En efecto, el Emperador se toma la derrota como una gran ofensa y ordena a su almirante Andrea Doria organizar la flota. Desoyendo los consejos de sus hombres de estado, Carlos V decide emprender por primera vez una acción militar en persona para la recuperación de Túnez. Y lo consigue.

Para cuando llega a la ciudad, Hayreddin ya ha conseguido huir, pero descubre en su residencia algunas cartas que Solimán el Magnífico y Francisco I se habían intercambiado para concretar los detalles de su alianza.

En 1536 Barbarroja fue llamado de vuelta a Estambul para tomar el mando del ataque naval otomano contra el reino de Nápoles.

(Estambul (antigua Constantinopla - Muhteşem Denizcilik Tarihimiz - Estambul - Turkía)

En julio de 1537 desembarcó en Otranto y capturó la ciudad.


(Hayreddin Barbarossa - Muhteşem Denizcilik Tarihimiz - Estambul - Turkía)


La expansión del imperio otomano provoca una larga crisis en la economía de la república de Venecia, que se ve incapaz de continuar la guerra contra el infiel en solitario. Las naves venecianas se unen a las papales y a las del bando imperial, en lo que se denominará la Liga Santa. Se trata de la mayor movilización de una armada en el siglo XVI hasta Lepanto.


Pero el despliegue de medios no es una garantía para el éxito: la batalla de Prevesa, en 1538, será recordada como uno de los episodios más vergonzosos de los cristianos, que triplicaban en efectivos a los turcos. Los dos bandos se enfrentaron frente a frente en esta agua del occidente griego en unas condiciones climatológicas adversas.


A pesar de que las galeotas de Barbarroja se hallaban en clara desventaja numérica, Andrea Doria acabó por dar la orden de retirada a los buques de la Liga. Ahora el Mediterráneo era un mar turco.




(1538-Batalla de Preveza- Andrea Doria se rinde a Barbarroja - Museo de la Armada Turca, Estambul)


Carlos V mantuvo conversaciones secretas con el corsario para que abandonase al Sultán, pero resultaron inútiles. El Emperador todavía habría de protagonizar otra fracasada expedición tres años después en un desesperado intento de acabar con el corzo, emprendiendo un combate en persona, esta vez en Argel. El Monarca no tiene en cuenta la estación del año: el invierno. Una fuerte tormenta castiga a las naves españolas y la única salida termina por ser la retirada. A partir de entonces, Carlos V se irá desentendiendo de los asuntos de Berbería para dedicar su atención al centro de Europa, también amenazado por los otomanos.


Hayreddin Barbarroja, por su parte, nombra a su único hijo, Hasán, gobernador de Argel, y se despreocupa de los territorios del norte de Africa.


Los últimos años de su vida se retira a descansar a su palacio en el mar Büyükdere barrio de Estambul, en el noroeste de las costas del estrecho del Bósforo, aunque se piensa que en realidad estaba planificando la creación de otra armada.


(Palacio de Estambul - Muhteşem Denizcilik Tarihimiz - Estambul - Turkía)


El menor de los Barbarroja no falleció heroicamente en combate como su hermano Oruç, sino en la cama, en el año 1548. La causa de la muerte “unas recias calenturas”, provocadas, según algunos cronistas por los requisitos amorosos de su última y joven esposa.

Es enterrado en el mausoleo de altura (Turbe) en las cercanías del puerto del distrito de Besiktas en la parte europea de Estambul, que fue construido en 1541 por el famoso arquitecto Sinan.


Las leyendas continuaron brotando después de su muerte. Cuentan los turcos que su cuerpo fue hallado varias veces fuera del sepulcro hasta que a un hechicero griego se le ocurrió enterrarlo junto a un perro negro. Durante años, los otomanos, antes de entrar en combate, le rendían homenaje ante el epitafio de su tumba:


“Esta es la tumba del guerrero de la fe, el almirante Hayreddin Bajá, conquistador de Argel y Túnez. Dios lo tenga en su misericordia”.


Aunque el apodo de Barbarroja se debe, como se explica en Oruç Barbarroja, por la coincidencia fonética ya la barba de Oruç era ligeramente pelirroja, no así la de Hayreddin, que se la tiñe henna para tener el mismo tono de color que la de su hermano.


Bibliografía:

*“Los Barbarroja”, Miguel Angel de Bunes, Madrid, Alderabán 2004.

*Anabel Herrera, “Historia y Vida”

lunes 18 de mayo de 2009

Oruç Barbarroja - Los Barbarroja (2)

(Oruç Al-Din, primer Barbarroja. Litografía de Charles-Etienne Motte, de un dibujo previo de Achille Deveria)


Oruç Barbarrona nación aproximadamente sobre el 1473, y fue el primogénito del matrimonio formado por Yakub y Catalina, que dio origen a la saga de piratas conocimos como Barbarroja.


En principio, Oruç ayudaba a su padre en pequeñas y arriesgadas actividades comerciales por mar, ayudando así a la economía familiar. Desde un primer momento Oruç mostró un gran afán de éxito y superación, hablando distintas lenguas, como el español, italiano, francés, árabe y griego. Este afán de poder le llevó más tarde a tomar la decisión de embarcar, junto a su hermano Elías, en una nave pirata turca, con la mala fortuna que en el comienzo de sus aventuras la nave fue atacada, muriendo Elías en el combate. Oruç es apresado y condenado al remo en las galeras de la isla de Rodas, permaneciendo así dos años, hasta que consigue escapar rompiendo las cadenas con un cuchillo y cortándose el talón para poder sacar el pie del grillete y salir nadando. Este hecho le dejó cojo de por vida.


Aruç entonces viaja a Antalya, consiguiendo una audiencia con el príncipe de la ciudad, Korkud, que estaba organizando una flota de barcos para dirigirlos a la India. Aruç se da trazas de se le de el mando de un barco, con el que desde su base de Alejandría, ataca islas del Mediterráneo controladas por los cristinanos.


(Plano de la ciudad de Alejandría siglo XVI-Juan Vespucio)


Cuando Korkud se convierte en gobernador de de Marisa, Oruç recibe 24 galeras, y el encargo de luchar contra los Caballeros de San Juan, que representan un peligro para el comercio marítimo otomano. Oruç bombardea varios castillos costeros y captura dos barcos. De vuelta a Lesbos, captura tres galeones y un barco.

A partir de este episodio se dedicó de lleno a una frenética actividad corsaria asaltando a barcos cristianos, y poco a poco va agrupando una potente flora, superior incluso a la de muchos reyes, y que a diferencia de los piratas, disfrutaba de la patente de corso, permiso de los gobernantes que legitimaba el robo a potencias enemigas.

(Baba-Oruç)


Oruç ansiaba un reino propio, y sus dominios se multiplicaron en pocos años, a la par que crecía su reputación de buen navegante y su fama de sanguinario.


Sitúa su centro de operaciones en la isla de Djerba, donde se refugia con sus hermanos Isaac y Hayreddin, y planea el ataque a Túnez, el mejor puerto de la costa de Berbería.

En el trayecto hacia Túnez saquean a dos naves genovesas que trasladan pertenencias del papa Julio II, y también se hacen con una galera española cargada de refuerzos que el Rey Católico envía a Nápoles.

Nace entonces el mito de la indestructibilidad de los hermanos Barbarroja.

(Oruç Barbarroja con el brazo artificial)

De vuelta a Djerba, Oruç es nombrado gobernador y consigue convencer al rey de Túnez para tomar Bugía, ciudad del norte de Argelia. Durante el combate, acaecido en 1512, es herido por un tiro de arcabuz y pierde el brazo izquierdo, ordenando que le fuera fabricado un brazo artificial de hierro con una mano de plata. Esto le da un aspecto de feroz guerrero y se le da el sobrenombre de “Brazo Cortado”.

Cuando se recupera, intenta de nuevo conquistar la plaza, pero su hermano Isaac es herido de muerte y no le queda más remedio que retirarse no sin antes conseguir la alianza con el jeque de las tribus beréberes Ahmed ben al-Qadi, rey del Cuco y gran enemigo de los argelinos.Ese mismo año Oruç decide contraatacar a los españoles y emprende una campaña de saqueo contra la costa de Andalucía y las islas Baleares. Tras obtener un buen botín decide atacar de nuevo la costa de Italia, capturando cuatro mercantes genoveses y varias naves de guerra. En un solo mes, Barbarroja había capturado 23 naves. Al año siguiente, Oruç decide construir tres nuevas naves de guerra y una fábrica de armas, para disponer de su propio arsenal. Sus campañas de piratería se saldan con nuevos ataques a la costa española, capturando 5 barcos en Valencia y Alicante y otros cuatro barcos ingleses que transitaban por el Mediterráneo. En 1514 Oruç decide arrebatar a los españoles la plaza fuerte de Bujía, sitiando la ciudad. La llegada de una flota española de refuerzo, al mando del virrey de Mallorca, Miguel de Guerrea, hizo que Oruç tuviera que levantar el sitio y retirarse.

Este hecho lo hace sumirse en una gran depresión. Aún a pesar de ser un musulmán devoto, se entrega al alcohol y ejerce la violencia confiando en adivinos para cambiar su destino.


En 1516 muere Fernando el Católico, lo cual es aprovechado por el sultán de Argel, vasallo de España, para decidirse a romper su ligadura con la potencia europea. Para ello, el sultán Abu Hamo Musa III decide contratar a Oruç Barbarroja, quien deseoso desde hace tiempo de poseer un imperio propio, se une a una conjura antiespañola y acude con un ejército para auxiliar al sultán contra los españoles.

Oruç se encuentra con una situación propicia, su fama y prestigio son grandes y cuenta con muchos seguidores en Argel, por lo cual decide derrocar al sultán. Decapita sin dilación al jeque Selim ben Tumi, y se hace con el gobierno de la ciudad, organizándola como si fuera una réplica de corsarios, con su hermano Hayreddin como su mano derecha, convirtiendo a la ciudad en su reino personal. Además obliga a la penada viuda del jeque a casarse con él.

Los españoles se ven obligados a abandonar Argel y refugiarse en un fuerte construido en una isla de la costa argelina, llamada el “Peñón de Argel” y no en reaccionar, por lo que el nuevo regente hasta la llegada del príncipe Carlos, el cardenal Cisneros, envía a sus soldados a la reconquista de Argel. Sin embargo la expedición acaba en un auténtico desastre, lo cual deja claro que los españoles no eran invencibles.


("Flota de galeras escoltadas por una carabela". Brueghel.)

La teoría se confirma con el asalto a Tremecén, otro gran reino histórico de Berbería y el centro comercial del Sahara.

No conforme solamente con someter a los enclaves marítimos, pretendió controlar territorios en el interior del continente africano. La extensión de su imperio se había multiplicado por cinco en un breve espacio de tiempo, pero cuando Carlos V llega España para tomar posesión de sus dominios, ordena a sus hombres, en 1518, un ataque contundente a Oruç en Tremecén, donde es alcanzado por los disparos de un grupo de jinetes enemigos que le provocan la muerte.


Existen varias teorías sobre el sobrenombre que se le dio a Oruç de “Barbarroja”. Hay quien opina que se debió a que físicamente era pelirrojo. Otros afirman que procede de Baba Oruç (Padre Oruç), hombre honorífico que se le otorgó por transportar, entre 1504 y 1510, musulmanes mudéjares desde la España cristiana al norte de Africa. Este nombre, por similitudes fonéticas, se transformó en "Barbarossa" (Barba roja en italiano).


Bibliografía:

*“Los Barbarroja”, Miguel Angel de Bunes, Madrid, Alderabán 2004.

*Anabel Herrera, “Historia y Vida” 466.

martes 5 de mayo de 2009

La Saga De Los Barbarrojas, Sanguinarios Del Mediterráneo (1)

("Armamento de un corsario en St.Maló" - 1785 - Madrid - Colección Particular)

Los hermanos Barbarroja fueron los corsarios más famosos y temidos de la Edad Moderna.
Los mitos y leyendas sobre los Barbarroja han perdurado hasta nuestros días, pero las crónicas de la época nos los presentan de forma totalmente distinta, dependiendo naturalmente, de si la fuente era otomana o española. De hecho, las divergencias se remontan al mismísimo origen de la saga ¿Cuál es el verdadero origen de los Corsarios?
Los hermanos Barbarroja ran hijos de Jacob o Yakub, que se instaló en la Lesbos en el año 1462, aunque sus orígenes no llegan a ser del todo exactos. Hay quien asegura que fue un humilde ollero de origen griego que renegó de la fe cristiana y se convirtió al Islam para poder prosperar. Otros opinan que fue un albanés ortodoxo, capturado por piratas turcos y llevados a la metrópolis; y otros que fue un turco que se ganaba la vida como mercader y transportista.
Lo que sí es cierto es que vivió en una época compleja, en la que el mestizaje y la coexistencia de religiones estaban a la orden del día.
Yakub contrajo matrimonio con una cristina viuda que tenía dos hijas de un matrimonio anterior con su sacerdote, llamada Catalina. Fruto de aquella unión nacieron cuatro varones: Oruç, Elías, Isaac y Khidr, que en el futuro sería conocido como Hayreddin.

De simples aventureros pasaron a formar parte de los círculos del poder político de Berbería, el conjunto de regiones norteafricanas habitadas por beréberes. Dieron al traste con los planes de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, los Reyes Católicos, de llevar la guerra contra el infiel más allá de sus fronteras, y perturbaron el sueño de Carlos V en más de una ocasión. Los musulmanes llegaron a pensar que Oruç era el elegido de Dios para practicar la Guerra Santa, el único que podía expulsar a los españoles del norte de Africa.

Sobre el año 1505, los hermanos Barbarroja comenzaron sus primeras actuaciones en la mar, en la zona del estrecho de los Dardanelos.

("Los Dardanelos" - Colección Osmanli Kartpostal - Muhteşem Denizcilik Tarihimiz - Besitkas-Estambul-Turquía)

Pasados unos años, los temibles Barbarroja, siempre de forma ascendente y con mayor número de naves y por lo tanto poder, realizaron numerosas acciones de abordaje en la mar y ataques a poblaciones, alcanzando gran fama entre sus afines y enemigos.

("Captura de los piratas" - Jean Leon Jerome Ferris)


(Mapa del Mediterráeno del siglo XVI)

Se hicieron famosos con sus audaces victorias sobre las flotas cristianas y sus crueles saqueos contra las costas de España y sobre todo de Italia, otorgando a Turquía la supremacía absoluta en el Mediterráneo. Esta supremacía durará hasta la batalla de Lepanto, en 1571.

Sus hazañas eran temidas, y sus sanguientos abordajes causaron el terror durante muchos años en el Mediterráneo.


Al final de una larga etapa ejerciendo la piratería, se pusieron al servicio del emir de Argel Selim ben Eddin, al que ayudaron en sus ataques a la plaza española de Orán. A la muerte de Selim ben Eddin, que según algunos fue producida por instigación de los hermanos Barbarroja Oruç Barbarroja se hizo con la ciudad de Argel.

El Corzo de los Barbarroja – Como se Organizaban

Los Navíos corsarios pertenecían, por lo general, a un grupo capitalista o armadores que se ponían a llegar de acuerdo para romper una expedición conjunta, que se encargaba de seleccionar a la tripulación. En una o dos semanas se producía la partida, siempre de noche, hacia un destino desconocido y con un objetivo que, con un poco de suerte, se desvelaría a bordo.

Para proveerse de la fuerza humana que impulsara a la galeota (la chusma o galeote), se utilizaban diferentes vías. En primer lugar se buscaban esclavos cristianos apresados durante las expediciones. Si no eran suficientes en número, se alquilaban a otros mercaderes, o se recurría a remeros musulmanes asalariados.

En cuanto al brazo militar a bordo, los leventes, militares reclutados entre los renegados, fueron sustituidos por jenízaros del Sultán en una segunda etapa. No tenían experiencia en acciones marítimas.

Las naves corsarias y su organización.
(Galeota)
Las galeotas solían ser más pequeñas y estrechas que las galeras, y de poco colado, lo que les permitía una magnífica penetración en el agua.
Las naves cristianas se dedicaban al comercio, por lo que la carga, tanto de hombre como de alimentos o incluso suntuosos elementos religiosos (esculturas, santos, escudos), eran máximas, lo que las hacía totalmente torpes o inestables. Las corsas en cambio prescindían de elementos ornamentales y se empleaban exclusivamente para el corso, Es decir, cargaban con pocos hombres y con provisiones y agua para muy pocos días.
Mientras que los cristianos alardeaban de su potente, pero pesada, artillería, los corsos apenas llevaban municiones, aunque les hicieran más vulnerables.

Contaban con 16 o 20 remos menos por banda, generalmente (las galeotas menores, menos de 14), y unos pocos hombres a cada remo, frente a los tres, cuatro o cinco de las galeras.
La clave del éxito de las campañas corsas contra los cristianos a lo largo del siglo XVI radicaba, en buena medida, en el empleo de galeotas, naves mixtas de de vela y remo. A pesar de ser inferiores a las galeras enemigas, eran mucho más ligeras y por tanto más maniobrables. Con el desarrollo de las técnicas de navegación, el barco tipo galera, existente desde la antigüedad, fue reemplazado por la galeota.

La velocidad era la gran obsesión de los corsos, y también su principal desventaja. Desde los materiales de construcción hasta la disposición de los elementos en la nave, pasando por asuntos aparentemente sin importancia como la limpieza del casco, todo se concibe minuciosamente en función de la agilidad, hasta puntos extremos.
La superioridad corsaria se pone también de manifiesto en el mantenimiento de sus naves: cuanto más lisa más ligeras.



No es el caso de las cristianas, viejas y cuidadas y atendidas.




Los hermanos Barbarroja pasaron a la historia, con tal vez ciertos matices de leyenda, como los más perversos y sangrientos corsarios del siglo XVI, dejando tras de sí un rastro de sangre y violencia, acompañado de oscurantismo entre las negociaciones con sus aliados.







Bibliografía:

* “Los Barbarroja”, Miguel Angel de Bunes, Madrid, Alderabán 2004.

* Anabel Herrera, “Historia y Vida” 466.


miércoles 1 de abril de 2009

Torquemada, Inquisidor General

Tomás de Torquemada, fue el primer Inquisidor General de Castilla y Aragón. Los biógrafos lo describen como un hombre místico, despegado de las contingencias de este mundo, muy estricto tanto consigo como con los demás, incorruptible, cruel, despiadado, y gran artífice de la Inquisición.

Fue el causante de las más de 180.000 víctimas, entre ellas unas 10.000 condenadas a la hoguera.


Nació en Torquemada, (Palencia), en el año 1420, hijo de Pedro Fernández y de Mencía Ortega, ambos provenientes de una familia de los llamados “cristianos nuevos” o de reconocido linaje converso.

La lógica relaciona la obsesión de Torquemada contra los judíos con la idea de que sólo quien conoce desde dentro la realidad de la conversión disimulada puede resultar tan severo en su persecución.

Siendo aún muy joven y bajo las indicaciones de su tío, el cardenal Juan de Torquemada, comienza los estudios eclesiásticos en el convento dominico de San Pablo de Valladolid, y allí desarrolló su vida eclesiástica.


En aquellos años los reinos de la península ibérica pasaban momentos de grandes revueltas y agitación provocadas por tres grandes acontecimientos, distintos entre sí, desarrollados por los Reyes Católicos: la alianza entre los pueblos de Castilla y Aragón, la disputa con Portugal por el reino de Castilla y la histeria colectiva por gran parte de la comunidad cristina contra los judíos.


El Papa Sixto IV concede en 1479 a los Reyes católicos, a petición de éstos, una bula para que funden el convento de la Santa Cruz en Segovia, ciudad que se había convertido en una pieza clave en el reino de Castilla desde que la princesa Isabel se hizo coronar en ella.

El proyecto de dicha construcción fue encargado por Fray Tomás de Torquemada al arquitecto Juan Guas, y desde entonces adopta este convento como su residencia, consiguiendo llegar a ser nombrado prior del mismo. Este nombramiento le hizo convertirse en confesor del secretario y tesorero de la reina, don Hernán Núñez de Arnalt, y le abrió las puertas al poder, una tentación contra la que no sabía resistirse y que le permitiría llevar a cabo las aspiraciones de su fanatismo religioso.


Este mismo año, y ante la petición hecha al Papa por el rey Fernando, Tomás de Torquemada es dispensado de sus obligaciones monacales y pasa a dedicarse a practicar el sacramento de la confesión a los muchos nobles que requerían sus servicios a imitación del soberano. Esta proximidad a la corte facilitará su carrera hacia el cargo de inquisidor.


La inquisición se había creado e 1478, mediante una petición hecha por parte de los Reyes Católicos al Papa Sixto IV basada en un informe apoyado por el arzobispo de Sevilla y propio Tomás de Torquemada. En él se afirmaba que los judíos conversos practicaban, tanto en Andalucía como en el resto de España, ritos judíos en secreto, y se pedía la introducción en España de la maquinaria inquisitorial. El motivo no era solamente perseguir la herejía de los judíos falsamente convertidos, sino también favorecer el sometimiento del reino de Granada. Queda por tanto abierta la puerta para que una vez que el rey Fernando herede el reino de Aragón en 1479 pueda nombrar un inquisidor general, cargo que recae en el prior de la Santa Cruz quien desde 1483 lo ostentará para Castilla y Aragón.

Con este nuevo cargo, pasó a ser también el nuevo confesor de la reina por petición de la misma, ya que hasta sus oídos había llegado la información de ser un hombre recto y prudente, y con tintes de santidad. Consiguió que su opinión pesara decisivamente sobre la reina, y se tomó la libertad de amonestar a los Reyes Católicos en alguna que otra ocasión.


"Tomás de Torquemada, Gran Inquisidor de la Inquisición española, con el Rey Fernando y la Reina Isabel en 1478". (Ilustración de Stefano Bianchetti)

Fray Tomás de Torquemada inicia con energía la tarea de organizar la moderna Inquisición y actualizar la legislación, que entonces aún se regía por el Manual de Inquisidores de Nicolau Eimeric datado en 1376, sobresaliendo su celo, obsesión y crueldad por encima de todos los demás inquisidores.

Fue el primero que introdujo un estatuto de limpieza de sangre en la orden dominica, en el convento que él mismo había fundado en Avila en honor de Santo Tomás de Aquino, consistente en exigir al aspirante a ingresar en las instituciones que lo adoptaban, el requisito de descender de padres que pudieran asimismo probar descendencia de cristianos viejos, es decir, no provenir de cristianos conversos.

En los años siguientes divide el territorio en distritos, crea tribunales en sus cabeceras, nombra a sus ministros y oficiales y comienza a publicar una serie de Instrucciones que regulan el procedimiento y los mecanismos de actuación de la moderna Inquisición. Estas instrucciones consagran la “inquisitio”, es decir, la investigación por iniciativa del inquisidor o de sus oficiales, y organiza el procedimiento eliminando una serie de garantías jurídicas que convierten la confesión del reo, obtenida muchas veces bajo tortura, en la prueba reina del proceso.


Instauró el brutal método de la tortura para conseguir declaraciones y pruebas, persiguiendo un amplio abanico de delitos que incluían la herejía,la brujería, la bigamia y la usura.


(Interrogatorio de la Inquisición, según un óleo de Marius Granet - Museo de Bellas Artes de Dunkerke)

En Mayo de 1490, Torquemada, siguiendo la práctica habitual en Italia, ordena la quema masiva de todos los libros considerados “dudosos”, depositados en su monasterio de Salamanca. Igualmente los libros sagrados de los judíos fueron considerados como herejes y quemados públicamente.

Quedó así destruida una enorme cantidad de obras de gran valor cultural.


(Inquisición - Quema de Libros)


Torquemada dedicó todos sus esfuerzos a la implacable persecución de los judíos y fue el artífice de su expulsión de España. Su opinión fue decisiva a la hora de animar a los Reyes Católicos a editar el decreto de expulsión de los mismos. El 31 de Marzo de 1492, tras la conquista de Granada, firman el decreto de la expulsión de todos los judios que no hayan sido convertidos al cristianismo.


(Quemados en la hoguera bajo un Auto de Fe)

Según la historia, tras aquella orden los representantes de los judíos españoles, Abraham Señor e Isaacbravanel, ofrecen a los Reyes Católicos una elevada suma de dinero para que el decreto sea derogado.

Nada más enterarse Torquemada, irrumpe en presencia de los Reyes amenazándolos con renunciar a sus poderes si accecían a la petición. Tal actuación se justifica con la creencia de que el texto del mismo había sido redactado por el propio inquisidor general.


Entre los grandes escándalos de su mandato como inquisidor general, se le atribuye la creación de falsas pruebas en el proceso por el que fueron condenados a la hoguera algunos judíos supuestamente implicados en la crucifixión del llamado Santo Niño de la Guardia.


("Auto de Fe" - Oleo sobre tabla de Pedro Berruguete 1490 - Museo del Prado. Madrid)


Puso en práctica los Autos de Fe, en los que se procedía a la ejecución pública de los condenados por el Tribunal de la Santa Inquisición.


Pero la estrella que alumbraba al inquisidor Torquemada comenzó a perder su brillo. Llevado por un exagerado celo y un obsesivo rigor, continuó la vigilancia y la persecución de aquellos judíos que no se hubieran convertido sinceramente e incluso se atrevió a procesar, por simples sospechas, a la familia se los obispos de Segovia y de Calahorra.


Su osadía desbordó su propio poder, y sus actos ya no eran tan bien visto a los ojos de otras autoridades eclesiásticas, así, en 1494, cuando cayó enfermo, el Papa Borja Alejandro VI, nombró a tres nuevos inquisidores con la caritativa excusa diplomática de ayudar al enfermo y anciano inquisidor en sus tareas inquisitoriales.


Dos años después se retiró al convento de Santo Tomás de Ávila que él mismo había fundado, y aún tuvo energías para convocar de nuevo a los inquisidores y redactar nuevas instrucciones de funcionamiento, aunque por esas fechas Fray Tomás de Torquemada casi no sale del convento de Avila.

Apartado del poder que había ostentado, ya viejo y achacoso, todavía se atreve a solicitar a Alejandro VI la confirmación de un estatuto de limpieza de sangre para el monasterio en el que está retirado, porque alienta el temor de que falsos conversos ingresen como monjes en el convento, y una vez dentro planeen su asesinato.


El 16 de Septiembre de 1498 le sorprende la muerte. En estos momentos aborrecido por todos. Le dan sepultura en la cripta de Santo Tomás, pero sus restos no lograrán el descanso eterno, pues su tumba es removida en 1472 para dejar sitio a los despojos del obispo de Salamanca Francisco Soto de Salazar.

Sus restos hoy están desaparecidos.


Bibliografía:

Historia national Geographic nº 10

La inquisición Española – Henry Kamen.

Torquemada, el alma de un siglo – Siegfried Obermeier


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